Soft of Ftia

Poesía: And so I hold you tight

En mis manos descansan todas las galaxias. Pequeñas y sintientes, las oigo palpitar. Su calor abraza mis dedos y me cosquillea las escamas. Quiero cantar, entonarles una nana… pero mi voz no emite sonido alguno. Muda. Vacía. El eco por el que vagan mis esperanzas.

Hace mucho que duermo sobre el filo de estrellas desparramadas. Hilada entre el firmamento, arropada en su red. Te sostengo, oh, pequeño universo. Nos mece la misma sinfonía que acalla a las estrellas. La música que me vio nacer.

Dicen que nunca puedes olvidar el sabor de casa, que la nostalgia es la más solitaria de las maldiciones, pero, ¿cómo podría yo olvidarte, eco de estrellas? Tú que me sabes a mar y a noche de verano a la hora en la que el mundo duerme y se agitan, lejano.

Fragmentos de dulzura y tierra me alcanzan. De recuerdos azules. Aquel color del que no quedan más que zafiro y fragmentos salados. Inspiro, y el universo se contrae conmigo. Cálido, tenue. Flota con cuidado sobre nuestras cabezas y en mi propio regazo. Temo hacerlo despertar, temo que abandone el sueño eterno. Pero ahora, mientras inspiro el dulzor del jazmín y de las supernovas, entiendo que no podría ser de otro modo. Que buscaban ese refugio, pequeño y escondido, en la madriguera del despertar. En el eco de un recuerdo.

Siento que duermo yo también, desdibujada. Mi cuerpo no conoce márgenes, telares ni forma, sino que me deshago en hilos que me sostienen contra el vacío. El que habita en mí, el que he nutrido.

¿Sientes su calidez desparramada?

Van cayendo: en mi pecho, en mis manos. Las estrellas que se funde contra mi ser mientras mueren todas las galaxias.

Y lloro, porque sé que las echaré de menos.

Cuando nazco ya no hay calor. No veo galaxias ni estrellas, ni márgenes ni formas. El telar se ha deshilachado hasta formarme a su paso. Cuerpo, carne. Vivo, orgánico. Átomos reconjurados y reordenados para hacer lo que será de mí, mío y eterno. Pues la oigo sonar… vibra en mi piel y en mi lengua y en mis venas, la nana que no podía cantar, el sonido de las estrellas.

Abro la boca y tengo voz. Y lloro y rabio de vida y alegría, de pesar y duda; de nostalgia, dulce y fría… Y canto el nacimiento de las galaxias y veo cómo se dibujan en mí todas las estrellas.